La escapada perfecta – El Matarraña

Mis viajes

Vengo con las pilas cargadas después de un fin de semana perfecto ♥ Y es que a veces, de un plan espontáneo sale un mini viaje espectacular. Os puedo asegurar que no siempre es necesario cruzarse medio mundo para encontrar rincones sorprendentes.

Hoy os quiero hablar de la escapada de 3 días con Sergi por la zona del Matarraña, una opción económica, cerquita y con unos paisajes que nada tienen que envidiar a los pueblecitos de la Toscana o a los ríos de tierras remotas.

Empezamos nuestro viaje el viernes por la mañana desde Barcelona, cogimos el coche y nos dirigimos rumbo a la Franja, primera parada: Maella. El pueblo que vio nacer y crecer a mi abuela paterna, del que desde pequeña he oído hablar y que tenía muchas ganas de visitar, ya no solo por interés turístico, sino por interés emocional.

 

Maella

En algo menos de 2 horas y media, llegamos a este pequeño pueblo, situado a 7 km de la frontera con Cataluña, en el que se habla un catalán muy característico, además de, obviamente, castellano.

Me hizo especial gracia un restaurante situado en la plaza mayor, con el rótulo de “Hogar tots Chuns”.

A parte de visitar lo que había sido la casa de mi abuela, estuvimos contemplando las vistas panorámicas desde su castillo en ruinas,  una impresionante mole de piedra en lo más alto de una loma cortada al Este por el cauce del río Matarraña.

 

A mitad de camino entre Maella y Fabara, se encuentra el Monasterio de Santa María de la Trapa de Santa Susana, también en ruinas.

Aprovechamos para comer en el pueblo, escogimos el restaurante El Guijarro, y no nos defraudó, menú de 12€ y comida de calidad, totalmente recomendable.

Ya con la barriga llena, nos fuimos hacia La Fresneda, donde se encontraba nuestro hotel… ¡Y qué hotel! Tuvimos la suerte de alojarnos dos noches en el Hotel El Convent 1613, un antiguo convento restaurado y precioso, con una habitaciones rústicas pero perfectamente equipadas, muchos rincones y salones con encanto, una zona central con jardín, además de parking, piscina… y un servicio atento y cuidadoso.

Disponen de restaurante con una carta muy estudiada y unos platos de calidad, eso sí, los platos no son baratos, pero vale la pena.

El resto de tarde nos las pasamos disfrutando de la piscina y de la tranquilidad que se respira en el hotel.

Aprovechamos que el hotel ofrece servicio de pic-nic para encargarlo y así poder pasar todo el sábado fuera descubriendo rincones.

Teníamos un poco mirado el recorrido que queríamos hacer, pero la verdad es que disponíamos de muy poca información, así que nos fuimos al punto de información turístico de Beseit, donde la chica que nos atendió nos lo explicó todo de maravilla.

Fuente de Rabosa

Decidimos empezar la ruta en la fuente de Rabosa, una balsa natural de aguas congeladas en las que solo pude meterme hasta las rodillas 😛 es una parada obligada por su belleza y fácil exceso, está en el mismo pueblo de Beceite, detrás de algunas casas.

De allí nos fuimos hacia las Pozas de la Pesquera. Un recorrido de balsas naturales para bañarse situadas en el río Ulledmó. Si vas en coche, se debe pagar 8 euros para conseguir el permiso para aparcar en cualquiera de los 13-14 parkings que hay a lo largo de toda la zona, con un área para bañarse cerca de cada uno de estos parkings.

Vale la pena gastarse estos 8 euros, aunque si se prefiere hacer el camino andando, se puede aparcar en el pueblo e ir a pie, si no estoy equivocada es un recorrido de unos 8km, pero a los 2km o así ya se empieza a encontrar pozas.

Nosotros fuimos hasta la última, ya que a medida que te vas alejando del pueblo hay menos gente… conseguimos estar totalmente solos y disfrutar del sol, de la naturaleza y de sus aguas.

La pesquera - Beseit

Ya veis que aquí sí que pude bañarme… 🙂

Totalmente relajados y fresquitos nos pusimos en marcha para seguir con nuestra ruta. Siguiente etapa: El Parrisal.

Una de las zonas más visitadas y conocidas de la zona, y bien merecido, ya que se trata de un recorrido precioso, apto para todas las edades. Una paseo de unas 2h sin mucha dificultad, por pasarelas, pozas, estrechos… caminos de rocas y agua en medio de la naturaleza. En una palabra, espectacular.

Se puede llegar en coche hasta la zona de inicio (8 euros para aparcar) donde se encuentran una mesas para poder hacer pic-nic. Así que lo primero que hicimos fue comer y cuando el sol aflojó un poco (en esta zona está prohibido el baño) empezamos con la caminata.

Estuvimos prácticamente todo el recorrido solos, ya que la mayor afluencia de gente es por la mañana. Así que nos tomamos nuestro tiempo para hacer fotos, vídeos, perdernos y salir del camino, explorar rincones, hacer algún que otro estiramiento…

Acabamos la ruta cuando aun había sol para rato así que decidimos ir a otra de las zonas que nos habían recomendado, El Salto de la Portellada.

Esta visita no es apta para gente que padezca vértigo… se trata de una cascada impresionante de 20 metros que cae por el río Tastavins, uno de los afluentes del río Matarraña. Se puede acceder fácilmente en coche hasta la parte superior por donde cae el agua, y cuidado porque no hay ningún tipo de seguridad, así que mjor no acercarse demasiado… Las vistas son espectaculares.

Se puede bajar hasta la balsa por un caminito no muy complicado, pero no es accesible para personas con movilidad reducida. Una vez abajo, puedes disfrutar de las aguas turquesas de la poza, bañarte bajo la cascada, y tomar el sol en sus piedras.

Y después de este día tan completo, nos fuimos para el hotel a ponernos guapos ya que el sábado era la verbena de San Juan y tocaba salir y celebrarlo.

Aprovechamos para visitar el pueblo de la Fresneda (donde estaba nuestro hotel), y la verdad es que nos encantó, en especial su plaza con las calles repletas de arcadas, y dónde se hizo una cena popular de San Juan.

la fresneda

IMG_20180624_122826.jpgAl día siguiente nos levantamos tarde aprovechando al máximo los servicios del hotel, y nos fuimos a visitar el último pueblo de nuestra ruta, antes de volver a casa, Valderrobres. Uno de los pueblos que figuran en la lista de la asociación Los Pueblos más Bonitos de España. Se trata de un pueblo realmente precioso, en especial su entrada al casco histórico, con el puente medieval que pasa por encima del Matarraña.

Todas sus calles empinadas están repletas de detalles que hacen que quieras perderte entre sus piedras, escaleras y flores. No se puede dejar de visitar su castillo y pasar por la iglesia de Santa María la Mayor.

Y aquí terminó nuestra escapada, pero como siempre os digo, una imagen vale más que mil palabras, y un vídeo todavía más. Así que os dejo el vídeo del mini viaje en mi canal de Youtube, espero que os guste:

Nos vamos viendo por aquí ♥

-ssharankyna-


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9 comentarios en “La escapada perfecta – El Matarraña

  1. Muy buenos, tanto la descripción como el reportaje gráfico. En cuanto al letrero que os hizo gracia, también a mí, “HOGAR TOTS CHUNS”, creo que está escrito en catalán “macarrónico”, y quizá sea “TOTS JUNTS”, que pronunciado en catalán sonaría igual o casi igual que “CHUNS”…sólo una teoría mía.

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